Resumen CHARLA- TALLER: 17/02/2011 - 12h12

 

 

 

 

 RESUMEN CHARLA-TALLER: APRENDIENDO A EDUCAR I

 

El pasado martes 8 de febrero tuvo lugar en AVANZO la primera charla del módulo “Aprendiendo a educar”. Uno de los mensajes que trasmitimos consistía en la importancia de entender que la educación perfecta no existe, sobre todo si la consideramos como un conjunto de normas utilizadas como una receta y que es  IMPOSIBLE EDUCAR SIN COMETER ERRORES.

Los padres tienen su propia personalidad; y hacen o dicen unas cosas a su hijo que otro padre o madre no haría o diría y manejan las normas, el control y el afecto de una manera determinada. Esas maneras de relacionarse con los hijos dan lugar a lo que se conoce como estilos educativos. Los estilos educativos se basan en las metas que los padres/madres establecen con relación a sus hijos/as y las estrategias que utilizan para lograrlas. Es decir, lo que los padres y madres desean que ocurran respecto a sus hijos/as y los medios para alcanzar esos estados deseables.

Otro de los mensajes que consideramos importante trasmitir es que los patrones educativos de los padres producirán determinadas consecuencias evolutivas para el ajuste socio-emocional de sus hijos. Crecer en un ambiente con un estilo educativo u otro tiene consecuencias importantes.

Los padres y madres que asistieron a la charla pudieron realizar un cuestionario para identificar su perfil educativo y así poder comprobar cual era el estilo que predominaba en la relación con sus hijos y el que menos.

Conocimos los 4 estilos educativos (autoritario, sobreprotector, inhibicionista y asertivo), así como las conductas, pensamientos y sentimientos que caracterizan a los padres de cada estilo y sus correspondientes consecuencias educativas en los hijos. Citamos a continuación algunos ejemplos de forma muy resumida.

 

 

ESTILO AUTORITARIO: Unos padres autoritarios se identifican entre otras características por pensar que los niños tienen la obligación de portarse exactamente como ellos quieren en cada momento. Suelen fijarse casi exclusivamente  en el comportamiento inadecuado, en las imperfecciones, errores y equivocaciones. Piensan que dar marcha atrás les va a restar autoridad y respeto. Castigan de todas las maneras posibles cualquier desviación, con castigos aleatorios. Estos están determinados por las emociones del momento no son fruto de un análisis del problema. 

 

  • Algunas de las consecuencias educativas que tiene este estilo son que los niños criados en este ambiente tienden al conformismo y a la sumisión. Son pasivos, tímidos y ansiosos para obtener la aprobación de los demás. Se sienten culpables ante no poder cumplir todas las expectativas de los padres, volviéndose resignados, o escapan ante ello (huídas), o tienen "máscara" actuando de una manera u otra según estén presentes o no sus padres. Muy rígidos y dificultad de cambiar planes...

ESTILO SOBREPROTECTOR: se caracteriza por: Evitar que el niño/a realice actividades que consideran arriesgadas, o peligrosas y que son la mayoría. Suelen atemorizar a los niños sobre actividades o situaciones potencialmente peligrosas, pretendiendo que por estos posibles inconvenientes el niño no haga o deje de hacer algo que desaprueban. Tienden a dárselo todo hecho, a resolverle los problemas diarios con amigos, profesores, etc. Los padres albergan sentimientos de culpa cuando no consiguen evitarle al niño cualquier situación dolorosa o simplemente incómoda.

 

  • Algunas consecuencias educativas en los hijos son que estos/as niños/as tienden a ser egocéntricos, dependientes, con dificultades para el esfuerzo, carecen de autocontrol de sus impulsos y anteponen sus deseos y necesidades a los de otras personas. Todas estas limitaciones alteran las buenas relaciones con sus compañeros/as. Desinterés y despreocupación por los asuntos que le conciernen, basándose en la experiencia previa: “Ya me lo resolverán otros”.

ESTILO INHIBICIONISTA/PERMISIVO: Estos padres y madres no son receptivos a las necesidades de los niños/as y, además, son indiferentes desde el punto de vista afectivo. No practican de forma coherente ningún tipo de disciplina. Piensan: “Cuanto compruebe lo dura que es la vida mejor” o “Si resuelves sus problemas les impides que aprendan”. SIN NORMAS O NO LAS APLICAN. Cada uno aprende por su cuenta: “La experiencia es la escuela de la vida”. No trabajan los conflictos.

  • Un niño de padre inhibicionista se caracteriza por inestabilidad, falta de equilibrio personal al no incorporar normas. Inconstancia en los propósitos, dificultad de trabajo en equipo. Si además no hay afecto, buscará afecto en cualquier lugar, buscará figuras de autoridad.

 

ESTILO ASERTIVO: Se caracteriza por tender al equilibrio entre control y afecto, por un buen manejo de la comunicación y los límites. Convirtiéndose en el estilo mas ajustado y equilibrado. En este estilo educativo, los padres/madres consideran que se pueden equivocar en las decisiones como cualquier ser humano. Ayudan en la búsqueda de soluciones equidistantes del abandono y de la sobreprotección y consideran que los problemas son un reto. Son padres muy cálidos pero al mismo tiempo exigentes y firmes. Sensibles a las necesidades de sus hijos, estimulan la expresión de sus necesidades y les dejan un espacio para que empiecen a ser responsables y autónomos.

  • Consecuencias educativas: Estas familias desarrollan en los hijos/as el sentido de responsabilidad para que asuman las consecuencias de sus actos. Inducen en los hijos/as habilidades de trabajo en equipo y los hijos/as aprenden actitudes de cooperación, de toma de decisiones y respeto por las reglas. Toman decisiones en función de las consecuencias que esperan obtener.

            La charla concluyó con un debate de varios casos prácticos representativos de cada uno de los estilos. Para reforzar lo hablado en la charla, el aprendizaje y que además sea lo más personalizado y eficaz posible se entregó material individualizado para que los padres trabajasen en casa.

   Los cambios en la conducta de nuestros hijos no sólo dependerán de que ellos modifiquen aspectos propios, sino también de que los padres conozcan mejor su estilo disciplinario para que puedan regular, controlar o cambiar aspectos que están incidiendo negativamente en la conducta de su hijo/a y a partir de este autoconocimiento, utilizar estrategias que beneficien comportamientos adecuados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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